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"Sabemos que vamos a errar y hay que convivir con ello"

Rafael Fernández es el presidente del Comité de Árbitros de la Federación Madrileña (FBM), presidente de la Asociación Madrileña de Árbitros y Auxiliares de Baloncesto (AMAAB), comisario FEB y árbitro autonómico.

Nuestro protagonista es, además, un apasionado del mundo del deporte y muy apreciado colaborador de nuestro Club, donde hemos tenido la oportunidad de contar con su experiencia y conocimientos profesionales, tanto los entrenadores como nuestros delegados de campo y oficiales de mesa.

¿Quién es Rafael Fernández y cuáles son los motores de su motivación? Lo descubrimos en la siguiente entrevista:

 

¿Cuándo empezaste a arbitrar y qué fue lo que te atrajo para hacerlo?

Uff!! Hace ya 32 años, en el 84 y la culpa la tuvieron mis amigos del instituto que arbitraban fútbol sala y me alentaron a que me animara y así sacaba algo de dinero. Al final me decidí mejor por la opción de pitar baloncesto y fue un acierto.

 

Después de estos años dedicados al arbitraje, ¿has visto realizadas las expectativas que tenías?

No entré con ninguna expectativa, me lo pasaba bien y trabajaba para tener mejores partidos, pero sin una meta definida. Al final, el hecho de haber viajado por toda España arbitrando y conocer sitios y gente es la mayor de las recompensas, por lo que he sido un privilegiado.

 

¿Cambió tu forma de ver el baloncesto cuando empezaste a arbitrar?

El que hace el curso de árbitro y, además, lo lleva a la práctica con cierta continuidad, no solo cambia su punto de vista sobre cómo se ve el baloncesto, sino que también lo hace sobre otros deportes e incluso me atrevería a decir en tu vida personal y profesional. Tenemos cierto afán en querer ser justos e intentar entender los otros puntos de vista distintos a los nuestros.

 

En todos estos años es seguro que ha habido muchos momentos buenos e igual alguno no tan bueno; ¿Puedes compartir con nosotros el momento que recuerdas con más cariño?

Deportivamente quizás la satisfacción de haber pitado en el 92 la última final júnior que existió, entre el Real Madrid y el FC Barcelona, pero me quedo, sobre todo, con los recuerdos que se comparten con los compañeros y ese fue el ascenso a 1ª B (ahora sería una LEB ORO) de todos los que asistimos a un campeonato en Gandía.

 

¿Y el recuerdo más divertido que tienes?

Quizás no sean en los terrenos de juego las anécdotas más divertidas, sino experiencias con los compañeros en los viajes. Percances que los resuelves como puedes, improvisaciones. Al no ser del todo ordenado con mis complementos me ha tocado ponerme de corbata un calcetín, convertir el pantalón de arbitrar en el pantalón del traje,.

 

Igual que cualquiera de los deportistas participantes en la competición habrá momentos en los que cometes errores arbitrando ¿Qué sientes cuándo te pasa? ¿Cómo lo solucionas?

Te sientes mal porque quieres acertar y no siempre es así. Trabajamos mucho en eso. Sabemos que vamos a errar y hay que convivir con el fallo, por lo que tienes que concentrarte en acertar la siguiente y no “irte” del partido. A veces, cuando notas que no estás fino, hablar con el compañero para que ayude y no meterte en ningún “charco” extra.

 

¿Es difícil llegar a ser árbitro? ¿Qué estudios hay que hacer?

Lo que se pide para ser arbitro es aprobar el curso que se hace en la federación, pero cada vez somos (ahora hablo como presi) más exigentes para dar el apto para actuar, ya que si no cumples unos requisitos mínimos (teóricos y prácticos), estimamos que lo puedes pasar mal en un campo y eso no queremos que pase. De todas maneras, con algo de constancia a nivel de base, lo pueden conseguir la mayoría.

 


 

 

¿Y para ser un buen árbitro?

Si tienes una buena actitud y trabajas (preparación física, asistir a las actividades y charlas del departamento técnico), puedes conseguir pitar buenos partidos en tu comunidad y luego ya depende de tus aptitudes las que te harán llegar más o menos lejos en tu carrera arbitral.

 

Lógicamente, para ser árbitro no importa si eres chico o chica; sin embargo no son muchas las mujeres en el mundo del arbitraje; en tu opinión ¿por qué se produce éste hecho?

Llevamos analizándo varios años cuáles pueden ser los motivos, pues realmente son pocas las que se apuntan y, además, muy pocas las que deciden seguir. Cierto que el ambiente arbitral es generalmente masculino, por lo que este año hemos decidido hacer algo novedoso y era convocar un curso solo para mujeres para que no se sintieran en minoría y la sorpresa es que se ha llenado el cupo de asistentes en poco tiempo. Así que ahora que pueden hacer un grupo grande entre ellas, esperamos que se encuentren a gusto, disfruten y con el tiempo no tengamos que hablar del número de mujeres en el arbitraje, pues se haya alcanzado una igualdad razonable.

 

¿Ha cambiado la percepción de la figura del árbitro de hace unos años a hoy?

Mucho. Hemos pasado por varias etapas. Del tan denostado “mal necesario”, hemos evolucionado a algo más inocuo como un servicio que da la federación a los clubes y, desde mi punto de vista, ya estamos más cerca de que nos vean como deportistas y que somos una parte más del juego, con nuestros aciertos y errores. Creo que desde las personas cercanas al baloncesto (jugadores, entrenadores, etc..) ya lo tenemos muy avanzado, pero nos falta que desde la grada, sobre todo en la competición de base, también lo vean así.

 

¿Es posible una carrera profesional de árbitro? ¿Y carrera internacional?

No debe de ser el planteamiento de salida, pero cuando llegas a un cierto nivel, puede ser una opción a tener en cuenta y de hecho, por el nivel de ingresos e implicación temporal, puede ser así. Cierto es que compaginar competición nacional de fin de semana con partidos internacionales entre semana te deja muy poco tiempo para otras actividades profesionales, pero esto solo debería ser la consecuencia de una exitosa carrera arbitral. Las personas que antes de tiempo lo plantean como algo directamente profesional, tienen muchas posibilidades de fracasar, pues la presión que tienes en cada partido es brutal y, además, muchas veces tu carrera arbitral depende de la apreciación subjetiva de los técnicos y eso no es controlable.

 

¿Aconsejarías a los jugadores de baloncesto ser árbitros? ¿Qué recomendaciones les harías?

Claro, al igual que les puede gustar jugar y entrenar. Vivir el baloncesto desde este prisma y poder disfrutar de tu deporte favorito, en la cancha, es apasionante.

 

¿Te gustaría que tus hijos jugaran a baloncesto?

Ambos lo han hecho a nivel municipal y, además, el mayor ya es oficial de mesa y la pequeña está esperando la edad para poder hacer el curso. Luego que decidan si les apetece dar el salto a arbitrar. Solo deseo que se lo pasen bien con el baloncesto y que ellos elijan, tal y como yo lo hice.